El curioso mundo de los derechos

Vivimos en un mundo donde todos queremos derechos, no solo eso, ahora además queremos poner derechos a los animales y a todo lo que se mueva ( o no).

La realidad es que esta semana hemos vivido, una vez más, el debate sobre el tema de los “Toros”. Vaya por delante mi posición: “no me gustan los toros, pero respeto a los que si les gustan, de la misma forma que no me gustan otras cosas, pero las respeto igual”.

La cuestión es que cierto grupo en cataluña que se hacen llamar “PROU” (basta en castellano), quieren que se prohíba la “fiesta nacional” (como algunos la llaman). La realidad es que este tema tiene cierto tufillo a nacionalismo y a eliminar todo signo que aproxime “España” a la comunidad autónoma de “Cataluña”. Respeto su opinión, y no me cabe duda que posiblemente el toro tenga sufrimiento, de la misma forma que también acepto que incluso pueda ser un poco “morboso” el ver como una persona lo “torea” para finalmente matarlo.

Pero es que vivimos en un mundo donde hay cosas aún mucho más graves que esto, hay problemas y temas de mayor importancia general. Por lo que me parece poco menos que estúpido perder en tiempo en debates de si el toro sufre, si hay que prohibirlo, si hay que darle derechos, etc… La realidad es que casi todos comemos “pollo” y para los que tengan clara la vida que les toca vivir, es claramente más sufrida y estresante que la del toro. Esto sin comparar con la muerte que recibe cualquier pescado que tomemos, porque el pescado muere por asfixia y aunque no grite, estoy seguro que lo pasa tan mal o peor que el toro. Puestos a poner animales en lista de maltratados, que tal si hablamos de los cerdos, esos pobres animalitos que les dan de comer y comer, hasta que se ponen “como cerdos” y entonces van al matadero. Porque no apuntarlos a un curso de Spinning o de algún deporte moderno de los que te mantienen en línea.

La verdad es que casi todas estas discusiones y debates me parecen cuando menos “estúpidos” y que me perdonen los que están inmersos en ello, pero es lo que siento y pienso. Porque ya puestos a ello… que tal si prohibimos las procesiones de Semana Santa, no olvidemos que hay un gran número de “ateos” que ni entienden el fanatismo religioso de unos, ni los paseos de figuras por las calles de otros. Y que tal si de paso también ponemos leyes que a los políticos “corruptos” les embarguen el 100% de su patrimonio personal y al de su familia y colaterales (que hay mucho listo suelto), porque a mi eso me estresa más que el tema de los toros.

Seamos un poco coherentes, ya tenemos bastante con ver a la calaña de políticos que inunda el mundo, con un tanto por ciento de corruptos, otros ineptos, otros totalmente obtusos y los menos … inteligentes pero prudentemente callados ante las estupideces que dicen sus compañeros. Que tal si de la que quitamos a los toros también los quitamos a ellos, seguro que vivimos mejor todos y menos estresados.

Quizás ha llegado el momento de ser un poco más razonables, más abiertos, menos radicales, más globales y sobre todo aceptar que los demás piensan diferente y eso no implica que tengan que hacer lo mismo que nosotros.

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